domingo, 8 de noviembre de 2015

2. Definición del problema: análisis funcional


C)    Análisis funcional

Esta fase del proceso de la evaluación cognitiva conductual tiene que ver con la formulación molecular del comportamiento y consiste en la “identificación de la conducta problema, a la vez que la de sus antecedentes y consecuentes; así como la determinación de sus elementos distintivos en términos de frecuencia, intensidad, duración, etc., en relación a personas o contextos” (Kirchner, 1998). En relación al análisis funcional se presenta en la Figura 2 el Modelo Secuencia Integrativo de Fernández y Carrobles.



Figura 2. Modelo Secuencial Integrativo (Fernández y Carrobles)

Por eso si se puede indicar otra diferencia en el proceso de la evaluación conductual al tradicional es el desarrollo del análisis funcional, el cual consiste el analizar que estímulos situacionales están presenten y provocan la conducta manifiesta, lo que genera a la vez consecuencias posteriores.

Esta manera de evaluar la conducta y la manera en como dichas variables están relacionadas hace posible tener una comprensión mejor de las causas de dicha conducta (Haycs y O’Bricn, 1990, en Phares, 1999)

En el enfoque conductual, las conductas no están determinadas por rasgos o características subyacentes estables, sino más bien, la conducta es producto de interacciones con el entorno, es decir, es resultado del aprendizaje y de variables externas, y estas se pueden mantenerse por las consecuencias que le siguen.

Por tal razón de acuerdo a Phares (1999), en la evaluación conductual el clínico busca: identificar las variables que tienen que ver con los estímulos que provocan la conducta, e identificar los reforzadores que la mantienen. Esta información permitirá la manipulación de los factores involucrados en la relación funcional de la conducta. Tal descripción requiere ser cuidadosa y precisa.

La conducta a estudiar tiene que estar expuesta en términos que se pueda observar: en qué consiste, poderse medir a través de un registro confiable de su frecuencia de aparición. También se requiere que se especifique con precisión las condiciones que la controlar (eventos antecedentes y consecuentes). Se determina cuando ocurre, donde y quienes están involucrados al momento de la aparición de la conducta, al igual que las consecuencias que le siguen.

Con el tiempo, los clínicos con enfoque cognitivo, han ampliado la metodología del análisis funcional, considerando variables organísmicas, que son variables físicas, fisiológicas o cognoscitivas. El análisis funcional ayuda al clínico no solo a identificar el problema sino a establecer una intervención posible.

Así que análisis funcional de la conducta, es la tarea central de la evaluación clínica, que según Fernández-Ballesteros, es: “aquel proceso a través del cual podemos detectar las variables independientes que controlan o mantienen las conductas problema” (1981, en Roa 1995, p. 20).



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